Trasteadores: Álvaro Ledesma

Profesor
ProfesorIES Sagrado Corazón, Málaga
Siempre he querido ser profesor, siempre he ayudado a compañeros con más dificultades para que aprendieran a hacer sus tareas. Mi profesión es totalmente vocacional, no estoy en ello por ningún otro motivo. Es mi elemento.

Innovación

El pasado 7 de mayo, mi hermana Carolina publicaba en su facebook la siguiente idea: “Innovación es hacer cosas nuevas, no hacer lo mismo de siempre con una pantalla digital de fondo…”

La innovación educativa ya no tiene nada que ver con las tics, ni con el bilingüismo… Son elementos que ya deberían estar superados e integrados, la innovación va por el camino del fomento de la creatividad, por un camino sin libros de texto, sin exámenes, sin tareas absurdas y repetitivas. El impacto mediático de los colegios de jesuitas en Cataluña ha soplado fuerte en las velas de muchos centros educativos (lo escribí ya una vez en mi blog) y serán los que la gente busque en cuanto despierten de matrix.

En mi aula

Yo hago todas esas cosas que antes he mencionado, lo que nos falla es que no tenemos instalaciones tic adecuadas.

Mi metodología parte de una única norma: respeto, desde esa posición, todo lo demás viene rodado y rodando.

Mis alumnos pueden levantarse, trabajar individualmente o en grupo, charlar en clase, no tienen tareas, pueden buscar información… y nos adaptamos con los muy poco recursos que tenemos.

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Más sobre mí

Me gusta ser docente porque me gusta ayudar a otros a sacar de ellos mismos lo mejor que llevan dentro, para que todos podamos disfrutar de eso tan único y genial. Que así dicho queda genial, pero que casi no se consigue en el día a día, al menos, no de forma palpable y visible.
Mi profesión es una carrera de fondo en la que muchas veces no veo ninguna meta, me canso, claro, como todo el mundo, pero intento reponerme y seguir adelante de la mejor y más respetuosa de las maneras. Tropiezo y sigo.
Trabajo con personas, eso es algo maravilloso y agotador, me encanta, disfruto. A veces soy mera luz, a veces acompañante, a veces limitador o guía… pero intento dar lo mejor de mí a todos ellos.
Ahora ya les toca a ellos juzgarme, yo quizás no sea del todo objetivo, aunque pusiera todo mi empeño.

Han sido muchas las cosas que he vivido y experimentado. Cuando te implicas con personas, vives un poco de cada una de ellas, de sus sensaciones, sus actos, sus emociones, sus sucesos, sus preocupaciones y sus alegrías.
Y eso, honestamente, no tiene precio para mí (y creo que para ellos tampoco, aunque no lo valorarán hasta dentro de unos años).
Experiencias vas a tener en mi próximo libro, a ver si tengo tiempo de terminarlo. Por ejemplo, una vez estaba de tutoría individualizada con seis alumnos muy, muy problemáticos y jugamos un partido de baloncesto toda la hora. Solo había dos consignas: el balón se pedía por favor y nombrando a la persona que lo tuviera y cuando lo recibías se le daba igualmente las gracias: “pásamela Juan, por favor”, “gracias Juan”. Ellos se lo tomaron a broma en un principio, pero estuvieron más de dos semanas diciendo sin parar “por favor” o “gracias” por todas partes en el instituto, luego fue aminorando, lógicamente, este tipo de chicos deben tener un trabajo continuado y no una hora de vez en cuando de atención más personal.

¡Ay! Mi aula sería la propia vida, porque mi concepto de aula y, más concretamente, de aula ideal, en realidad, no es posible en este mundo tal y como lo conocemos hoy día. El aula, para mí, es mucho más que cuatro paredes con una ratio de 30 niños hacinados y sin atención directa y personal.

Y si la gente confiara más en sus posibilidades y respetara la de los otros, y nos bajaran la ratio por grupo, verían que hacíamos maravillas con sus hijos.

El principal escollo que he encontrado siempre es que a los 12-16 años (o más si son repetidores de curso) los niños están ya muy sistematizados (y el resto del engranaje educativo no ayuda) y se hace difícil desarrollar algún tipo de innovación. Los alumnos identifican desde el primer día que no usar libro de texto o no hacer exámenes es tener la hora libre y dedicarla a lo que sea. Ésa es la principal lucha que mantengo con ellos a diario.

Aquí me encontraréis

La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo. Paulo Freire

Nos encantaría que compartieras con nosotros tus experiencias de innovación en el área educativa.