Los 7 errores que debes evitar a la hora de escoger colegio

Eva Bailén

Una de las decisiones más complejas que tenemos que tomar los padres en lo referente a la educación de nuestros hijos llega a la hora de escolarizarlos; o una vez escolarizados, cuando no estamos satisfechos con el centro y queremos cambiarlos de colegio. Si difícil es escoger colegio por primera vez, más difícil es buscar una alternativa mejor cuando nuestra primera elección no acabó por encajar con nuestras necesidades.

En muchas ocasiones la decisión se ve condicionada por la capacidad económica, lo que puede hacer que se descarten colegios privados, o por los horarios de los padres, que necesitan que el niño esté atendido durante horarios amplios. También puede condicionar la necesidad de que el centro disponga de transporte escolar, entre otros servicios.

A veces la oferta de nuestro entorno geográfico no es amplia y no encontramos colegios de un determinado tipo, como es el caso de los colegios públicos no bilingües, que han copado barrios enteros. También puede ocurrir que todos los colegios tengan el mismo tipo de horario, ya sea partido o por el contrario intensivo. También si buscamos un colegio laico podemos ver limitado el espectro de posibilidades. Y lo mismo si lo buscamos religioso.

Sin embargo, hay muchas más diferencias y muy importantes entre colegios. Y aunque la mayoría de los padres quieren el mejor colegio para sus hijos, a veces, a pesar de toda la buena intención que le ponemos, nos acabando equivocando. Estos son los 7 errores que debes evitar a la hora de escoger colegio.

  1. Pensar solo en lo inmediato

Algunos padres, cuando tiene que buscar colegio solo piensan en la inmediatez, en la etapa de infantil, que es lo que más les preocupa. Yo, por ejemplo, cometí ese error, después aprendí que conforme los niños crecen sus necesidades cambian, y que la diferencia entre Infantil y Primaria, o entre un profesor y otro, puede ser abismal, dentro de un mismo colegio. La etapa de Infantil es breve, y tras esos 3 años iniciales, vienen 6 años más que son fundamentales. Creo que es importante que se elija el centro pensando en las dos etapas, la de Infantil y la de Primaria.

  1. Planificar con demasiada antelación

Otros padres, sin embargo, planifican con tanta antelación que quieren escoger un colegio en el que sus hijos entren con 3 años y salgan con 18. No me parece mala idea, porque si sale bien, no te tienes que preocupar hasta que el niño vaya a la universidad. Pero ¿y si el colegio y tus hijos no encajan? Poner demasiadas expectativas en el centro, pensando en que es el lugar en el que tus hijos se educarán durante 15 años puede generar después una gran frustración, además de acotar las posibilidades de elección.

  1. No fijarnos en el proyecto educativo, el reglamento de régimen interior y otros documentos públicos del centro.

Los colegios publican y comparten con las familias información muy valiosa que nos pueden ayudar a conocer las metodologías y la forma de trabajar de cada centro en concreto. Es primordial conocer el reglamento de régimen interior, y el proyecto educativo de centro, con el que sabremos si hay una política común a todo el claustro de profesores respecto a los deberes escolares, si usan libros de texto o por el contrario trabajan por proyectos, o si siguen metodologías activas y técnicas de aprendizaje cooperativo. Sabremos si es un centro en el que se reconocen las inteligencias múltiples o se trabaja la inteligencia emocional. A veces los padres no somos conscientes de las innovaciones que han surgido en materia de educación en los últimos años y pensamos que las escuelas deben seguir siendo tal y como eran durante nuestra infancia, lo cual es un error que solo hace que perpetuar metodologías obsoletas. Las familias tenemos que apoyar la innovación educativa y a los docentes que la promueven.

  1. Priorizar algunos servicios ofrecidos por los colegios sobre el proyecto educativo

Muchos padres buscan un colegio que cumpla una serie de funciones fundamentales para ellos, como pueden ser la enseñanza de idiomas; que proporcione el servicio de comedor escolar; que disponga de horarios ampliados que permitan compatibilizar el horario escolar con el laboral; que facilite el transporte al centro etc. Escolarizar a los hijos tiene una importancia máxima, no podemos relegar a un segundo plano el aprendizaje. Si los horarios no nos cuadran, puede ser más conveniente buscar la ayuda de una canguro o de una au-pair o reducirnos la jornada. Lo principal a la hora de escoger colegio debería ser siempre el proyecto educativo. La filosofía del centro tiene que ser acorde con la de la familia. De poco nos sirve que el centro esté abierto doce horas al día si nuestra forma de educar y la del colegio son opuestas o chocan en varios puntos.

  1. Dejarnos aconsejar por la vecina

Por muy contenta que esté la vecina y su hija con el colegio, esa no es razón suficiente para decidirnos por un centro. Hay niños “todoterreno” que se adaptan a todo, caen bien a todo el mundo, rinden fenomenal, pero no son los más indicados para saber cómo de bueno es un colegio. Si quieres informarte, pregunta a alguien que tenga varios hijos escolarizados, cuantos más mejor, y si es posible que tenga algún niño con necesidades educativas especiales o que haya sido víctima de bullying. Incluso, si quieres pedirle consejo a alguien, pídeselo a los niños: Pregúntales si en el colegio los castigan sin recreo, si en clase les permiten moverse y trabajar en equipos o tienen que permanecer quietos y callados, si tienen muchos libros de texto y cuadernos, o si hacen muchos deberes.

  1. No informarnos sobre cómo se atienden a los niños con Necesidades Educativas Especiales

Los padres tendemos a pensar que nuestros niños son perfectos, no pensamos antes de escolarizarlos que pueden llegar a presentar algún necesidad educativa. Por razones diversas, un niño puede necesitar atención especializada, ya sea porque presente dislexia, déficit de atención o altas capacidades. Saber cómo se atienden a los niños con necesidades educativas especiales te dará una idea de la sensibilidad de la dirección y del claustro hacia los problemas de los niños y las familias. Una escuela inclusiva no debería separar a estos niños para atenderlos aparte, sino integrarlos en la vida del aula y la de sus compañeros. Las facilidades que se les de a los niños con necesidades educativas benefician a todos los alumnos.

  1. Empeñarnos en llevar a todos nuestros hijos al mismo colegio

Yo tengo tres hijos, y siempre pensé que para que nuestra vida no fuera más complicada todavía, los tres tenían que ir al mismo centro. Mientras prioricé esto, estuve fastidiando al menos a uno de ellos. Cada niño es diferente, y puede que si hemos cometido uno o varios errores a la hora de escoger colegio, llegue un momento en el que tengamos que tomar la decisión de cambiar de centro. ¿Los cambiamos a todos o solo a uno? Pues si tiene que ser solo a uno, que así sea.

Si estás buscando colegio, consulta aquí en nuestro mapa de centros innovadores. Esperamos que sea de ayuda.