Las familias hablan: “Mi casa se ha convertido en la segunda escuela”

Yolanda Egea

Fuente: https://www.flickr.com

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Granada Educativa en la Red. Educación Global

No es provocación, sino una realidad. Las casas de los españoles con alumnos de Primaria se han convertido en la segunda escuela de los niños y niñas de nuestro sistema educativo. Los docentes no nos hemos detenido a considerar aún lo que se está haciendo a la infancia de los menores en este país y el daño a las familias en su intimidad.

Los padres y madres prefieren no hablar por miedo a las represalias que pudiese haber “sin querer y de forma involuntaria” hacia sus hijos dentro de las aulas. Realidad sólo hay una: “La mayoría de los hogares son los encargados de llevar a cabo el currículum escolar a través del libro de texto y de las tareas que los maestros han decidido llevar a cabo en su área y no pueden desarrollar durante las mañanas dentro de clase”. Es una evidencia clara que se comenta en el día a día entre las familias.

¡Suerte tienen esas familias cuyos hijos tienen un nivel alto en el desarrollo escolar y a los que les cunde hacer las tareas por la tarde en una hora y media!. Aunque la mayoría de las familias tienen hijos e hijas de nivel medio, sin contar aquellos, que por desgracia, tienen límites para aprender de forma eficaz, bien sea de tipo cognitivo o por desventaja socio-familiar. Es triste comprobar cómo no se intenta solucionar esta situación a pesar del diálogo familia-escuela.

No se trata de ver quien educa mejor sino de marcar diferencias en la educación. Los centros “transmiten mucho sobre temas académicos” en todas las áreas, pero se deja poco tiempo para que el niño desarrolle lo que “los docentes transmiten” dentro del aula, es decir, la tarea práctica. Por eso, se pone en compromiso a las familias de forma obligada para que continúen por las tardes la SEGUNDA ESCUELA porque por la mañana los alumnos sólo disponen de 5 a 15 minutos para hacer un equis actividades del libro. El resto del tiempo se ha destinado a explicación y corrección de lo que los niños han traído de deberes de la tarde anterior. De hecho, dentro de la Unión Europea, somos pioneros en promover las academias para escolares porque los docentes somos los que damos de comer a esas academias, ya que no se desarrollan durante la mañana lo que se tenía previsto en la programación. ¿Por qué debe ser de este modo? ¿Qué es lo que no funciona en cuanto a la responsabilidad de ejecución de una programación? ¿Quizá se debe adaptar y reducir para que demos la talla en clase y dejemos a las familias disfrutar de sus hijos y a los menores que dispongan de su tiempo para jugar y divertirse, es decir, recrearse en su infancia? ¿O es un problema de coordinación en cuanto a carga escolar entre áreas? En ningún momento de ninguna ley educativa nos obligan a poner deberes, sí a fomentar el esfuerzo, pero no a transladarlo fuera del aula; es una decisión individual del docente.

Es curioso ver cómo en las reuniones de tutoría grupal, los docentes recomiendan “convencidos” que los niños no deben destinar más de una hora en esta etapa educativa a los deberes y se lo dicen a los padres cómo si fuese un acuerdo real y justo. Sin embargo, todos esos padres y madres que están en esa reunión saben que lo que están diciendo es incierto porque los niños no destinan una hora a la realización de los deberes en casa, sino de dos horas y media a cuatro cada tarde en sus hogares. ¿Cómo se pueden realizar, copiando cada uno de los enunciados, entre 3 y 6 actividades por área, incluida inglés, más el examen de turno, la lectura del libro obligatoria y quizá algún trabajo extra para exponerlo en la pared de clase? ¡Es imposible que los niños y niñas hagan esto en una hora por la tarde! Si dejásemos que se desarrollasen administrando mejor su tiempo en clase con tareas ajustadas y con exigencias más encaminadas a la creatividad y a la invitación de una reflexión de lo trabajado por la mañana, los niños y las niñas verían más útil para qué sirve su esfuerzo y lo desvincularían a la finalidad que tiene su obligatoriedad, que no es otra que evitarse una sanción en la lista de los negativos y que les garantiza el suspenso.

No hemos de olvidar que también hay familias puntuales que exigen a los maestros deberes para sus hijos y también están en su derecho, siempre que no conlleve el sometimiento de los alumnos en general de toda la clase. Estos son los padres y madres que se deben comprometer a llevar un seguimiento de esas tareas de ampliación que el docente con total profesionalidad le puede recomendar para que su hijo pueda evolucionar según las expectativas propias de su familia. De la otra cara, todos conocemos familias que se niegan literalmente a cooperar lo más mínimo y esa sí es una situación de desventaja para el menor. Pero la mayoría de las familias de clase media no se niegan a que sus hijos e hijas lean, elaboren un texto, investiguen y realicen trabajos de deberes, simplemente exigen con temor silenciado, que sean moderados y realistas y en días puntuales y que no carguen a sus hijos de ese modo por las tardes. La escuela es anacrónica y plural, por lo que no se pueden llevar los objetivos y criterios de evaluación con nivel de exigencia elevado y adaptado al alumnado más excelente porque no responde a los niveles medios de clase. Se debe llevar un seguimiento del alumnado según sus estilos de aprendizaje.

Es muy complicada la situación porque, si no se lleva a cabo un acuerdo sensato y factible por parte de la escuela en la que se adapte este sistema abusivo de deberes con el hogar familiar, se están fabricando futuros ciudadanos cada vez más desmotivados por la educación y abocados al fracaso escolar. Ya no sirven las excusas de “yo no mando deberes”. Hay que autoevaluarse y ver cómo se puede hacer mejor en el aula para dar tregua a los menores, a respetar su derecho a la infancia y a la intimidad familiar. Los docentes no podemos ser “carceleros de menores en sus propios hogares” sino “facilitadores de la educación”. Debemos entender y acoger a todos los niños con su nivel y formas de trabajar, debemos supervisar de forma no coactiva y negativa el seguimiento escolar, fomentado lo positivo que se hace y siendo previsores de lo que necesitan mejorar “a priori” y no con notas en agendas siempre “a posteriori” porque esto conlleva a bajar la autoestima del alumno y a que la desmotivación sea cada vez mayor en el aula y hacia la escuela, sin contar con la visión que las familias se van creando del sistema educativo con el tiempo. Y si se tienen indicios de que es un problema del Ministerio de Educación, los centros deberían unirse para recoger las aportaciones sobre las dificultades y las necesidades de un cambio al respecto. Aunque como bien he comentado … en ningún documento se dice que el alumnado de primaria está obligado a llevar todos los días deberes, incluidos puentes y festivos, a causa de que el tiempo es escaso en las escuelas para impartir el currículum. Tampoco se dice en ningún lugar que es obligatorio finalizar los libros escogidos de la editorial afortunada hasta la última página bajo cualquier circunstancia. No creo que sea educar esa idea de la enseñanza.

Debemos creer en nuestro puesto de trabajo y hacer pequeños ciudadanos activos en clase, con el máximo apoyo y orientación en sus tareas colaborativas y con temas de interés que les motiven. Se trata de atender a la diversidad del alumnado y olvidarse de objetivos impuestos a pequeños robots humanos de la fábrica educativa. El currículum expone los objetivos y los criterios de evaluación de forma muy graduada y sencilla, no son tan estrictos y cuadriculados como en un libro de texto. No nos dejemos presionar por aparentar lo organizados que somos, sino dejémonos llevar por ser organizados en las aulas a través de actividades adaptadas y bajo metodologías combinadas que respeten las formas de aprendizaje. De nada sirve que el alumnado dedique horas a copiar enunciados, diálogos y cuadraditos de texto continuos. ¿Quién dice que un criterio de evaluación es realizar los deberes en casa? ¿No podemos ayudar al alumnado porque son demasiados y estamos desbordados? ¿Quizá hay que trabajar más a través de distintos agrupamientos diversos y otro tipo de tareas como reto para estos pequeños con un tiempo estimado adecuado?

Hay innumerables artículos que tratan sobre este asunto sobre los deberes en casa y la conclusión es que son contraproducentes, que seguimos a la cola de Europa con estas metodologías obsoletas y “teacher fronted”, que no realizamos autoevaluación real de nuestra actuación docentes, aunque conste en las actas burocráticas, y que para mejorar el futuro de los menores hay que potenciar el éxito escolar a través de un seguimiento positivo, partiendo de lo que el niño hace bien y viendo su desempeño en clase. Es triste ver cómo las minorías más desfavorecidas se ven desbordadas por el fracaso a causa de los deberes, y eso que van a las famosas clases de apoyo que ofrece la Junta, y comprobar que, niños que podrían dar más de sí, reciben un currículum oculto que les limita por no poder desarrollar su creatividad y la emoción por aprender, ya que lo que se persique en todo momento es que se plasme en la libreta todas las actividades de un libro de una editorial, los “trabajillos” hechos en casa como extra y los equis exámenes por unidad que están obligados a hacer. ¡Los menores están desbordados y las familias están sometidas al silencio porque prefieren ganantizar un mínimo de éxito en sus hijos que defender la infancia de sus propios hijos e hijas!

Por tanto, esto no es equilibrio entre escuela y familia. Es momento, creo yo, de una reflexión docente profunda y de poner en práctica un plan para dar paso a otra situación más sensata de educar en nuestras aulas y de favorecer al alumnado, sin tanta presión académica y social. Para fomentar el éxito escolar, hay que partir de un seguimiento cercano y con “feedback” positivo, en vez de registros drásticos que etiquetan al alumnado de irresponsables y fracasados frente a los ejemplares y exitosos. Los resultados en PISA siguen estando por debajo de la media y nos superan en calidad justo los países que menos deberes mandan para casa. ¿No es momento de reflexionar?

Os recomiendo estos artículos que tratan este asunto con mucha profesionalidad:
Lo que los deberes han conseguido
Deberes INED 21
El mito de los deberes en España, ley BOE 1974
Deberes: Compatibilidad con la vida familiar
La educación explicada por un niño
La sobrecarga de deberes ahoga a los alumnos de Primaria
¿Por qué se aburren los niños en el sistema educativo?
Deberes abusivos, ¿qué hacer?
Los niños deberían jugar más
Deberes en casa: decisión del maestro
No child left behind

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