“El cambio educativo tiene que venir de las aulas, no de un despacho en el ministerio”

Entrevista a José Antonio Marina
Realizada por Marta Ferrero

Fuente: http://fundacioninternationalstudies.org

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Necesitamos mejorar los equipos directivos de los centros, porque un equipo directivo mejora o empeora  el centro en poco tiempo y tenemos claro que el cambio tiene que venir de los centros, tiene que salir de las aulas. No puede surgir de un despacho de un ministerio.

José Antonio Marina ofrecía la semana pasada una charla a los profesores de las Escuelas Católicas de Murcia que le habían invitado para celebrar su 25 aniversario. Al salir, compartió con nosotros unos minutos, hasta que tuvo que marcharse para coger el tren.

¿Por qué ha elegido como tema para su charla la “educación en valores”?

Porque es una asignatura que en estos momentos es muy confusa, nadie sabe exactamente cómo tiene que darla. Y, sin embargo, es muy importante. De hecho debería ser la estructura básica de cualquier tipo de enseñanza, porque todo lo que hacemos y todo lo que aprendemos es con el objetivo de desarrollar algún tipo de valor. Y muchas de las dificultades que tenemos en el interés de nuestros alumnos por el aprendizaje surge porque no les explicamos bien qué valor tiene lo que les vamos a explicar.

Además, hay unos valores especiales que son los valores morales. Los valores morales son los que estructuran nuestra convivencia y no se aprenden en casa ni por osmosis. Los niños deberían saber exactamente  por qué tenemos esos valores y no otros, cómo se pueden fundamentar y por qué razón hay que cumplirlos. Y eso hay que saber explicarlo de la mejor manera posible.

La asignatura de Educación en valores no recoge solo valores morales sino también valores intelectuales,  hábitos de pensamiento… Hay que aprender a pensar bien, a tener una actitud crítica ante las cosas, hay que saber argumentar para que no nos hagan comulgar con ruedas de molino.

¿Y la LOMCE permite en su currículum que se dé la educación en valores tal y como usted la describe?

En España todo lo que tiene que ver con la educación en valores ha sido un  permanente disparate. Hubo una polémica con Educación para la Ciudadanía, que era una formación en valores cívicos y en derechos humanos. Cuando se puso en marcha, hubo un enfrentamiento radical por parte de la Iglesia que consideraba que aquello iba a ser un foco de adoctrinamiento y corrupción, en fin… Y ahora resulta que la LOMCE concede más horas a esa asignatura (aunque le llaman Educación en valores). Ahora se tiene en todos los cursos de Primaria y Secundaria, cuando en la ley anterior era sólo un curso en Primaria y dos en Secundaria.  Entonces, ¿por qué nadie ha protestado?  Porque no se trataba de eso.

De lo que se trataba era de la asignatura de religión, que parecía estar en peligro. En el momento en el que no se trata ya de una asignatura para todos, sino una optativa para los que no dan religión, pues por lo visto, no hay problema.  Todos los niños, todas las niñas, todos los adolescentes necesitan conocer bien cuáles son nuestros valores cívicos y nuestros  valores éticos, porque a la vista está que no están funcionando. Un país que está absolutamente asolado por la corrupción, con un porcentaje de sinvergüenzas  por metro cuadrado que ya bate todos los records, necesitamos introducir una ética pública en la cabecita y en los corazones de los niños.  Necesitamos acostumbrarles a distinguir lo que es justo de lo que es injusto.

No puede ser que los políticos nos estén diciendo que las cosas: o son delito o están permitidas. No señor. Hay cosas que son delito y hay cosas que son faltas de vergüenza, que son indecencias y que son deshonestidades, aunque no sean delito y no por eso vamos a admitirlas como una cosa sin importancia. Por todo eso es fundamental para una nación crear buenos hábitos en virtudes cívicas y por eso tienen que hacer todos los niños esta asignatura, no solamente los que no den religión.

¿Y ha dicho usted esto aquí, entre profesores de Escuelas Católicas?

¡Claro, claro, claro! Porque creo que la Iglesia está muy preocupada por la evangelización, que significa fomentar la fe religiosa en la gente, y no lo está consiguiendo. Y lo que yo les he dicho es que, siguiendo las enseñanzas de la Biblia, la manera de llegar a la religión es precisamente, como dicen los profetas, teniendo el corazón justo y actuando con recta voluntad.  Así que, es precisamente una buena práctica en valores éticos, lo que puede ir acercando a la gente a la experiencia religiosa. Yo creo que la educación en valores y la religión no son enemigas, sino que una buena educación cívica puede ser  un camino perfecto para llegar a la religión.

Hay que dar más autonomía a los centros para conseguir que cada centro se adapte bien al entorno en el que está,  a los alumnos que tiene, a sus condiciones económicas… Dar mucha libertad a los centros y evaluar de cerca sus progresos.

En los últimos años hemos cambiado varias veces de ley educativa y parece que seguimos sin dar con la tecla…

Por supuesto,  pero eso puede ser porque quien lo ha hecho no le interesa nada la educación o porque no sabía hacerlo. De manera que no sé muy bien si es mala voluntad, pero creo que no. Sencillamente es que no han sabido hacerlo. Una ley no cambia el sistema educativo y más si es una ley tan sumamente efímera  que va a cambiar a los 4 años… A mí lo que me gustaría que entendieran vuestros lectores es que, con el presupuesto del estado español, bueno, con el que teníamos antes de los recortes y que es sostenible para nosotros (un 5% del PIB) podríamos tener un sistema educativo de alto rendimiento en el plazo de 5 años, y que sabemos cómo hacerlo. Solo tenemos que ver qué es lo que han hecho los países que lo han conseguido, no hay milagros ni enigmas.

Pero, ¿se va a hacer? No.  A no ser que los ciudadanos nos convenzamos de que se puede y que se lo exijamos a nuestros gobernantes. Por eso mi campaña de aquí a las elecciones generales es que los partidos nos digan si se comprometen a mejorar nuestro sistema educativo en 5 años. No se trata de poner en el programa electoral algo abstracto, sino comprometerse con estos tres objetivos: primero, bajar el abandono escolar al 10% (tenemos regiones que están al 30% y eso es indecente), segundo, subir 35 puntos el índice PISA (que no es imposible, Navarra ha subido 20 puntos en dos años) y en tercer lugar, aumentar la proporción de alumnos excelentes (que tenemos un porcentaje muy bajo).  Y se puede conseguir en 5 años con el dinero que tenemos. Es cuestión de saber y querer hacerlo. Yo haría un llamamiento a la ciudadanía: vamos a exigir a nuestros políticos que se comprometan en sus programas, que lo pongan por escrito y si no lo hacen, pues no les votamos, así de sencillo.

¿Y cuáles son las claves para conseguir esos tres objetivos?

No es tan difícil. Analicemos cómo han mejorado los sistemas que son un ejemplo, que no es solo Finlandia. Polonia lo ha hecho rapidísimamente y partiendo de unas condiciones económicas malas. Singapur, Corea del Sur… ¿cómo lo han hecho ellos?

Yo destaco cuatro medidas.

Necesitamos mejorar los equipos directivos de los centros, porque un equipo directivo mejora o empeora  el centro en poco tiempo y tenemos claro que el cambio tiene que venir de los centros, tiene que salir de las aulas. No puede surgir de un despacho de un ministerio.

 En segundo lugar, formar bien a los profesores: nadie, nunca, ningún partido político en España se ha preocupado de formar bien a los profesores. Es ridículo, ofensivo incluso y tampoco ahora lo están haciendo. Y es necesario formar a los profesores para un mundo que cada vez es más complicado.

En tercer lugar, hay que dar más autonomía a los centros para conseguir que cada centro se adapte bien al entorno en el que está,  a los alumnos que tiene, a sus condiciones económicas… Dar mucha libertad a los centros y evaluar de cerca sus progresos.

Y la cuarta, restablecer la relación (que en estos momentos se ha perdido) entre la escuela y la familia.

Podéis escuchar esta entrevista en Onda Regional.