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Nos presentamos

Me llamo Iria Rodríguez. Soy Maestra y Psicopedagoga. En 2012, tuve la oportunidad de vivir en Dinamarca y empaparme de experiencias en escuelas “tradicionamente” danesas (aunque de tradicionales tenían bien poco) y en otras más alternativas.  En 2014, me embarqué hacia una nueva aventura, esta vez en tierras inglesas donde también aproveché para visitar escuelas diferentes (Waldorf, Montessori, escuelas artísticas..). Estos encuentros unidos a las vivencias como maestra en diferentes sistemas educativos hicieron que me replanteara mi visión sobre la educación y orientara mi carrera profesional en promover/buscar una escuela basada en los intereses del alumno, abierta, creativa…

Hasta hace bien poco, el objetivo de la educación era formar mano de obra perteneciente a la sociedad industrializada.  La escuela anticipaba el mundo de disciplina, de horarios y de encierro en un espacio físico al que casi todo el mundo estaba destinado.

Los retos actuales de la educación son diferentes porque hemos evolucionado a la llamada “sociedad del conocimiento”. Por un lado, la escuela no agota los aprendizajes, pero por otro, debe formar personas con capacidad para aprender permanentemente: lectores inquietos, una ciudadanía preocupada, madres y padres implicados, trabajadores innovadores y responsables. En definitiva, personas que se reinventan.

Desde el 2007, año en el que se inició la crisis económica, hemos venido experimentando una llamada a la transformación por parte de distintos agentes educativos. Y es que nunca se había hablado tanto de educación como hasta ahora.

Todo esto ha confluido en una revolución que ha hecho resurgir el crecimiento  de una educación alternativa; hablamos de escuelas Montessori, Waldorf, bosque-escuelas y aquellas democráticas/libres. Paralelamente, estamos experimentando una sensibilización y promoción por la innovación educativa en las aulas de colegios públicos, concertados y/o privados mediante diferentes metodologías (Inteligencias múltiples, ABP, robótica…). También cabe mencionar a aquellas familias frustradas con el sistema educativo que han decidido desescolarizar a sus hijos/as y lanzarse al homeschooling, o bien, al unschooling.

Siguiendo a Richard Gerver debemos crear una “cultura del contagio”, es decir, formar una red de docentes y familias que muestre una forma diferente de educar. Sus experiencias deben ser ejemplos VISIBLES para el resto de ciudadanos/as, impulsando que se unan al cambio. Ante tal fenómeno, la presión social obligará a repensar las leyes educativas, orientando el cambio de abajo a arriba.

¿Preparad@ para trastear? Yo sí.