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Nos presentamos

Me llamo Eva Bailén. Soy madre de tres hijos, soy ingeniera, y fui estudiante durante muchos años. El sistema educativo está y ha estado presente en mi vida durante mucho tiempo.

He llegado hasta aquí después de un largo periplo, el cual no ha sido nada fácil. Tener que aceptar que la educación que les están dando a tus hijos no es la que quieres y verte sin alternativas para mejorar algo tan importante en sus vidas como es su educación no es sencillo.

 He podido aceptar muchas cosas de este sistema educativo tan imperfecto, pero no quiero resignarme a que no se pueda mejorar. Algunos desperfectos educativos pueden pasar desapercibidos en la vida adulta, pero otros muchos no. Las largas tardes haciendo deberes repetitivos, mecánicos, y de escaso o nulo aporte pedagógico creo que sí pueden llegar a hacer mella en la creatividad, el interés por aprender en la adolescencia y las ganas de buscar la mejora continua en la vida profesional adulta.

 Me gustaría que las generaciones futuras de niños fueran más felices que la actual, que la escuela de los próximos años diera un gran cambio. Me gustaría verlo, y me gustaría que mis hijos lo vivieran como actores y no como espectadores. Por eso estoy trasteando con Laura, con Marta, con Domingo y con muchas más personas, porque somos muchos los que hemos abierto los ojos a la realidad, y queremos descubrir esa realidad a los docentes, padres y madres actuales. Y a los futuros docentes, padres y madres para que se impliquen en el cambio, por la mejora y la innovación educativa.

 Hemos empezado a buscar el cambio en los deberes, pero no queremos cambiar sólo eso, sino también el modo en que se dan las clases, en el que los profesores se relacionan con los alumnos. La idea es reunir todo el conocimiento de los muchos maestros y maestras que están ya innovando en sus aulas, que enseñan sin deberes, que escuchan y respetan a sus alumnos y llevan la docencia en sus venas.

 Siempre he querido implicarme en la educación más allá del hogar, me gusta aprender y me gusta enseñar, creo que la curiosidad por aprender es innata y no muere nunca en la vida, a no ser que algún desastre académico acabe con ella.