Desaprender la vieja escuela

Domingo Socorro

Tenemos que empezar a desaprender lo aprendido.
Creo que va a ser la única forma de avanzar y no repetir la escuela que se sigue haciendo.
Hay que arriesgar y apostar por la equivocación y la reflexión. Buscar alternativas, vías para La Educación Distinta. La Escuela Distinta es el camino. La innovación debería ser el presente, la ilusión y la creatividad los únicos nutrientes de los maestros.

El culto idolatrado a la memoria, la no experimentación, el no descubrimiento, los aprendizajes no significativos y no comprensivos, la docencia no grupal y no compartida ha de ser desechadas de La Nueva Escuela.

Por el contrario, los trabajos corales de docentes y alumnado, la cooperación de las familias de una manera activa incluso en el desarrollo pedagógico de las aulas con propuestas y participación real, junto a aulas abiertas libres de temario y guiadas por los intereses de los niños bajo la supervisión de los adultos hará de esta escuela caduca una Nueva Escuela con evidentes límites en el Corazón y en La Utopía.

¿Quién ha dicho que la única herramienta es la editorial? Ganas al cambio y equipos de trabajo común sí que son los instrumentos más grandes y poderosos de un claustro de profesores.

Uno de los casos de evidente desaprender lo aprendido y encima comparando vieja escuela y Nueva Escuela lo harán los jesuitas en el curso que viene.

Algo no debe andar muy bien cuando la misma Compañía de Jesús se libera de la editorial SM de toda la vida para renovar profundamente La Educación de este país.
Estudie todo mi bachiller con ellos, en el Colegio San Ignacio de Loyola, en Las Palmas, desde Ingreso hasta PREU, y les debo mucho en cuanto a enseñanza y educación. No tanto en cuanto a creencia religiosa, aun entendiendo que no fueron muy machacones en ello.

Y es que siempre fueron innovadores, distintos en forma y fondo.

Como me gusta esto. Ahora aterrizan en Cataluña con esa nueva propuesta de Escuela que me trae de cabeza:
“Una raya divisoria en el pasillo separa el viejo suelo gris del nuevo suelo amarillo en su colegio Claver, en Raimat (Lleida).
Los niños saltan de un lado a otro. “¡Siglo XX!”, gritan cuando pisan el terrazo gris; “¡siglo XXI!”, cuando caen en el lado amarillo.”
A uno y otro lado de esa raya, al parecer, por lo que he leído en distintos artículos de Internet, convivirán desde el próximo septiembre los dos modelos pedagógicos tan distintos.

En el lado gris siguen con sus lecciones de toda la vida. En el lado amarillo los niños trabajan por proyectos y en grupos. A un lado hay asignaturas, exámenes y un timbre que marca las horas. Al otro, el trabajo es interdisciplinar, los horarios son flexibles, la evaluación es continua y las ciencias se aprenden haciendo por ejemplo un trabajo sobre reciclaje.
En el nuevo modelo educativo el alumno es el centro y aprenderá haciendo.
Los trabajos por proyectos, la flexibilidad y el aprendizaje autónomo, las aulas abiertas en vez de las áreas, los exámenes, los libros de textos o las clases magistrales ocuparan la parte importante de este cambio de rumbo.”

Habrá que estar atento a cómo se desarrollan los acontecimientos para ir cogiendo recortes que hagan que La Escuela Pública sea mucho más digna y de muchísima más calidad.

¡¡¡ÁNIMO COMPAÑER@S Y FAMILIAS, A DESAPRENDER TODOS JUNTOS Y CODO CON CODO POR LA NUEVA ESCUELA DEL SIGLO XXI QUE TIENE QUE CAMBIAR EL MUNDO!!!

domi