Claves para trabajar por proyectos y no morir en el intento

Irene González

ABP en Educación Infantil. Blog El Alma de mi Aula.

Fuente: https://butlerenvpracticum.wordpress.com/

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Trabajar por Proyectos está de moda. Sin embargo, no hemos descubierto nada que nuestros “antepasados” no nos hubieran mostrado, tan sólo hemos intentado mejorarlo. Por ejemplo, María Montessori (1870-1952), apostaba por un método educativo caracterizado por poner énfasis en la actividad dirigida por el niño y la observación por parte del profesor. Esta observación tiene la intención de adaptar el entorno de aprendizaje del niño a su nivel de desarrollo. El propósito básico de este método es liberar el potencial de cada niño.

Trabajar por Proyectos

Vivimos nuevos tiempos en el área de Educación, especialmente en las primeras etapas. Se buscan nuevos métodos, nuevas estrategias, nuevas vías para conocer y llegar realmente al corazón de los intereses de nuestros alumnos. En mi trabajo hace más de siete años que no utilizamos libros de texto, y el aprendizaje surge de un centro de interés que los propios alumnos proponen, es decir el famoso aprendizaje por Proyectos.

Debemos saber que el conocimiento que se origine en el aula, se iniciará desde los niños, y no a modo de “imposición” como en el modelo clásico. Una forma de trabajar en la que se construye el aprendizaje entre todos Así, podríamos definir estos nuevos proyectos como investigaciones realizadas en el aula y que suelen surgir con cualquier acontecimiento casual, una experiencia provocada por el profesor, un centro de interés que afecta a la vida del colegio, una idea de un niño, un problema, un acontecimiento con repercusión en la clase, una iniciativa, una visita, la entrada de un animal en la clase…

Muchos maestros coinciden ya hoy en esta metodología, pero les envuelven dudas e inquietudes de cómo abordarla; sobre todo en la Educación Infantil. Hay compañeros que no dejan de preguntarse ¿cómo nace de los niños el querer aprender sobre un tema en concreto? Y sobre todo, aunque sea así… ¿cómo el maestro llega a ese punto con su grupo-clase? Esto, es precisamente el arranque de lo que llamamos un Proyecto.

Búsqueda de intereses

Que sean pequeños no significa que no tengan preferencias. De hecho, llevados por su curiosidad, comienzan muy pronto a explorar su entorno, y su afán descubridor les hace tener más disposición e iniciativa por aprender. Prestemos, pues, especial atención a aquellas que mejor caracterizan su desarrollo cognitivo: el juego y el lenguaje.

A través del juego, disfrutan experimentando, manipulando, ordenando, enumerando y clasificando objetos y elementos de su entorno. Además, acompañan sus juegos con comentarios, diálogos y explicaciones. El desarrollo del lenguaje y el uso progresivamente más adecuado que hacen de él, contribuye a construir su pensamiento y les ayuda a comprender e interpretar la realidad. Reflexiona sobre ellas dos, porque serán dos buenos “canales” de transmisión/orientación de intereses.

Crea una propuesta interesante

Aquí tenemos dos opciones principales, la que emerge espontáneamente de la clase, o la que podamos “provocar”. El desencadenante para que surja el tema de un Proyecto puede ser muy variado:

  • Una lluvia de ideas. En la asamblea, sin ir más lejos, niño por niño, podemos preguntar sobre qué le gustaría aprender. Cuando están acostumbrados a trabajar en esta dinámica, participan mucho, porque saben que al final lo que sale depende de ellos.
  • La lectura de un cuento. Normalmente el cuento despierta muchas dudas, preguntas o inquietudes. No sería la primera vez que si el protagonista es un animal, se comience a investigar sobre ese animal… Ahí tienes el inicio de un Proyecto.
  • Una excursión. Cualquier visita (museos, teatros, fábricas, granjas…) puede ser el detonante para que antes o después de ir, se inicie una investigación en la que el grupo-clase quiera saber más.
  • El inicio de curso. Es el momento más propicio para comenzar un Proyecto, cuando se le da nombre a la clase o “adoptamos” una mascota, para que tengan un punto de referencia para identificarse con el colegio, favoreciendo el período de adaptación.
  • Una fecha especial. El abanico de posibilidades es muy extenso, hay muchas fechas especiales, cualquiera es buena.
  • Una situación puntual. ¿Quizás algún compañero se marchó de viaje?… ¿Por qué no averiguar más sobre el país donde se marchó? Esto resulta muy positivo en las escuelas con una convivencia multicultural significativa.

Elección democrática

Todo aquello que ha sido comentado en relación a las situaciones anteriores (ideas, temas, propuestas, etc.) es conveniente anotarlo en la pizarra, cartulina, hoja A3 o póster, donde sea, con tal de que se vea bien y esté ordenado en una lista. Porque… llega el momento de votar los temas surgidos.

Siempre podéis apoyar la lectura de los títulos de los temas con un dibujo representativo, especialmente en el nivel de cinco años. Por ejemplo, si han salido ‘Los Leones’, ‘Las Serpientes’ y ‘Los Peces’, poned la inicial en letra mayúscula al lado del dibujo lo representa (y sin que se den cuentan se irán familiarizando con la lectura logográfica).

La votación es algo simple, pero complicado a la vez. A mano alzada… ¡¡¡desastre!!! Los niños no comprenden que una vez alzada la mano para un tema ya no la pueden volver a levantar para otro. Es más visual y “transparente” cuando cada uno sale a la pizarra y pone un palito/cruz al lado del dibujo del tema que le interesa.

En esta actividad, estás trabajando implícitamente un millón de cosas… ¡tu Proyecto ya ha empezado! Normas, educación en valores, lógica-matemática, iniciación a la lectura… Ya estás en marcha con sólo una sesión, imagínate lo que se va desprender de la investigación en sí. Espero haber allanado el camino en esta aventura que muchos de vosotros estáis pensando en poner en marcha.