Carta a los maestros, los deberes del nuevo curso

Eva Bailén

Ya volvemos al colegio y es el momento ideal para intentar poner en marcha otras formas de hacer las cosas para que todo funcione de mejor manera. En educación, un buen propósito, EL PROPÓSITO, así con mayúsculas, debería ser innovar. Innovar en el aula, innovar en los contenidos, en la manera de evaluar y también innovar con los deberes. ¿Te has planteado alguna vez si los deberes que mandas son adecuados para el aprendizaje? Entre las actividades que pides hacer, ¿se encuentran éstas?

  • Cuando se trata de realizar ejercicios del libro, pides copiar enunciados en el cuaderno
  • Tus alumnos tienen que memorizar listas (de verbos, de capitales, de provincias…)
  • Siempre hay que acabar todo para el día siguiente
  • Pides hacer cuentas de manera rutinaria
  • No concibes no completar todas las actividades del libro
  • Mandas los mismos deberes para todos los alumnos
  • Pides la lectura de libros impuestos, no elegidos por los alumnos

¿Te has parado a reflexionar sobre los beneficios (o perjuicios) que pueden tener cada uno de esos puntos?

En primaria, debería darse una gran importancia a la lectura y la compresión lectora y los deberes tendrían que estar particularizados a las necesidades de cada niño. Si un niño domina un concepto, no necesita seguir trabajándolo repetitivamente, y si hay otro aspecto de la materia que no domina, entonces se debería hacer más hincapié en ese concepto en particular. Mandar deberes iguales a todos los niños de la clase no parece la mejor manera de motivar a tus alumnos. Tampoco imponer los libros de lectura, ni repetir las mismas cuentas o fichas cada semana.

Por otro lado, los libros de texto pueden marcar demasiado el ritmo de trabajo dentro y fuera del aula, en muchas ocasiones se mandan deberes porque están en el libro y hay que acabarlos todos, de otro modo parece que se está haciendo algo malo, que no se está acabando el trabajo, y que los niños no van a ser lo suficientemente competitivos y se van a quedar atrás. La comunidad educativa al completo, maestros, padres, madres y alumnos tendrían que empezar a considerar los libros de texto más como una herramienta complementaria que como la única fuente de información del curso. Que el libro de texto no te tiranice.

La limitación del tiempo en clase provoca con frecuencia que los niños lleven más deberes para casa, con lo que las familias acusan, como nos decía Yolanda Egea, que sus hogares se están convirtiendo en una segunda escuela. Muchos niños pasan 7 horas o más en la escuela, ¿no crees que se merecen llegar a casa y poder hacer algo diferente?

La cultura del esfuerzo está muy arraigada en la comunidad educativa, quizá más todavía en las familias y los padres envían a sus hijos a hacer los deberes a su habitación, por su bien, privándoles de tiempo para otras actividades muy necesarias. ¿No deberíamos pensar qué tipo de esfuerzo queremos que hagan nuestros niños? ¿Está realmente justificado y correctamente encauzado? A veces da la sensación de que están “picando piedra” y no obtienen resultados muy satisfactorios.

Algunos datos

Muchas personas dentro de la comunidad educativa viven con la creencia de que los deberes deben ser tal y como hemos descrito antes, pero está demostrado que en nuestro país algo no funciona, se hacen muchos deberes, pero no dan buenos resultados.

 Según Enric Roca, profesor de Educación en la Universidad Autónoma de Barcelona: España es uno de los países donde más deberes se mandan y donde hay más horas lectivas.

 De acuerdo con el informe PISA, titulado “Does Homework Perpetuate Inequities in Education?” los estudiantes españoles de 15 años dedican a la semana 2,5 horas más a los deberes que la media de la OCDE.

 De hecho, a partir de cuatro horas de deberes a la semana, el efecto de estos sobre el rendimiento escolar es nulo, afirma Rafael Feito, catedrático de sociología en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, basándose en el citado informe.

Fuente: www.politica.elpais.com

Fuente: www.politica.elpais.com

Según el Boletín 22, página 4 del INEE,  España se encuentra por debajo de la OCDE en cuanto a la ratio alumno-profesor, y sin embargo por encima de la media de la OCDE en cuanto a horas lectivas y tiempo dedicado a los deberes de casa.

Fuente: http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/internacional/pisa2012/boletin22pisa2012.pdf?documentId=0901e72b8178aae2

Fuente: http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/internacional/pisa2012/boletin22pisa2012.pdf?documentId=0901e72b8178aae2

Luis Miguel Lázaro, catedrático de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de Valencia opina que no es perjudicial algún tipo de actividad, pero se ha de establecer un tiempo razonable. Un máximo de 40 minutos diarios al final de primaria, y cerca de una hora en secundaria le parece suficiente. Para ello, considera que es básico que los profesores se coordinen, no puede ser que cada uno mande deberes como si la suya fuera la única asignatura.

 La afirmación de Lázaro respecto a la coordinación de los docentes, se ve avalada por los datos que el INEE nos muestra en esta presentación, según la cual, existe un alto porcentaje de profesores que nunca han llevado a cabo ciertas actividades de cooperación con otros colegas.

Fuente: http://www.slideshare.net/INEE_MECD/presentacion-ivie-9-diciembre

Fuente: http://www.slideshare.net/INEE_MECD/presentacion-ivie-9-diciembre

En España el debate sobre los deberes está presente en los medios de comunicación, en internet y en el seno de las familias con niños en edad escolar. Las más de 115.000 firmas recogidas en www.change.org/losdeberesjustos y el impacto que esta petición ha tenido en los medios, como por ejemplo en el periódico El País, hacen patente la necesidad de una solución a un problema que se extiende por toda la geografía española.

Y a pesar de todo esto España sigue a la cola de resultados en el informe PISA y a la cabeza de abandono escolar. ¿Te parece esto suficiente para hacer un cambio? ¿Qué podrías hacer para mejorar? ¿Qué cambios podrías introducir?

  • No te sientas presionado a acabar todos los deberes y todo el temario que aparece en el libro, de hecho no te sientas presionado siquiera a seguir un libro de texto. Las personas deben ser las protagonistas de la clase: el maestro y los alumnos, no una guía impresa.
  • Particulariza los deberes, no mandes a todos los niños las mismas tareas. Si ya ha adquirido una competencia, ese niño no necesita repetir lo mismo en casa.
  • Estima el tiempo que tardará el niño más lento de la clase en hacer los deberes que mandas y no los sobrecargues de tareas.
  • Coordínate con tus compañeros de tutoría para no coincidir en fechas de exámenes, para no poner muchas actividades el mismo día ¿y si llegáis a un acuerdo y cada día manda deberes solo uno de vosotros?
  • O aún mejor ¿por qué no mandáis los deberes solo una vez a la semana? Si dais una semana para hacerlos, los niños se tendrán que responsabilizar y organizar su trabajo. Pero recuerda, estima siempre los tiempos.
  • No hagas de los deberes un motivo de castigo, quítales hierro, que no sean una razón para bajar la nota de una evaluación o castigar a un niño sin recreo.
  • Plantea actividades diferentes, divertidas, alocadas, prácticas, que enganchen a los alumnos, que les apasione hacerlas, que no puedan vivir sin resolverlas, que incentiven la creatividad. Proyectos, trabajos sobre un tema apasionante… que no te limite pensar que te falta imaginación: los niños tienen de sobra y hay muchísimo material inspirador en internet.
  • ¿Has contado cuántos exámenes llega a hacer un alumno de primaria? Si hacen un examen al final de cada tema, y eso se hace en cada asignatura, puede haber 50 exámenes en un curso. ¿No crees que es abusar?
  • Plantéate otras maneras de evaluar, tú conoces a tus alumnos, sabrás cómo evaluar sin necesidad de hacer un examen al final de cada tema.
  • Relájate, déjales tiempo para jugar por las tardes, para pasar tiempo con su familia, que no tengan que hacer horas extra desde los 6 años de edad.

No dudes en formarte en diferentes metodologías y técnicas educativas, aprende cómo realizar la evaluación como un proceso, es decir, formativa, una evaluación en la que haya muchos más instrumentos que el simple examen escrito, en la que los alumnos participen activamente, creando, elaborando, construyendo. También puedes instar a tus alumnos a autoevaluarse.

Podrías comenzar a introducir pequeños cambios progresivos, es importante hacer compatible el trabajo individual con el cooperativo, instaura técnicas de aprendizaje cooperativo (AC) y pide a tus alumnos realizar exposiciones orales. En la innovación educativa tienen cabida muchas metodologías, desde el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), pasando por flipped classroom o clase invertida, hasta role playing o dramatización de funciones, pero todas con un denominador común, comenzar desde la evaluación, y que el docente encarne la figura de guía y facilitador del proceso de aprendizaje.

Confía en ti, en tu talento, en tus capacidades, en tu experiencia, en el trabajo hecho en el aula, no dudes que en que las horas lectivas dan para mucho, no cuentes con que se necesitan más horas fuera del aula para que el aprendizaje sea efectivo. No delegues en los alumnos y en los padres un trabajo extra en forma de deberes.

El cambio educativo lo hacemos entre todos, no esperemos a que nos lo imponga una ley, no puede salir de un despacho del Ministerio, como nos decía José Antonio Marina, el cambio está en las manos de toda la comunidad educativa. Los deberes también necesitan de ese cambio, la innovación educativa empieza en el aula y llega a los hogares traducida en menos y mejores deberes, tú puedes conseguir más calidad educativa y más calidad de vida para tus alumnos. Innova.